La fitoterapia: sabiduría verde

La fitoterapia estudia la utilización de productos de origen vegetal, principalmente, las plantas denominadas medicinales, con una finalidad terapéutica. Las plantas medicinales contienen compuestos químicos denominados principios activos que resultan beneficiosos usados en diversos formatos: infusiones, extractos líquidos, comprimidos, ungüentos, etc.

El objetivo de la fitoterapia es, tanto prevenir como curar o, al menos aliviar, dolencias. Aunque es una ciencia milenaria y existen realmente diversas fitoterapias (medicina china, india...), se encuentra en constante evolución, ya que se siguen descubriendo propiedades de las plantas y frutos, así como nuevas especies de plantas.

 

“Al intentar proteger a nuestros hijos, les trasmitimos nuestro propio miedo”, Paula Padilla, psicóloga y psicoterapeuta infanto-juvenil

Eres psicóloga y, entre otras formaciones de posgrado, cuentas con un Máster en Psicoterapia y Psicopatología en niños y adolescentes, ¿por qué escogiste esta especialización?

Cuando terminé mi formación como psicoterapeuta de adultos me di cuenta de la importancia que tienen las experiencias que vivimos en la infancia a la hora  de construir nuestro carácter y de dotarnos de herramientas para desenvolvemos en la vida. Como terapeuta no puedes entender a un adulto, si no escuchas a ese niño que todos llevamos con nosotros. La infancia es una etapa de gran plasticidad neuronal, por lo que podemos generan cambios y nuevos aprendizajes con mayor rapidez, cuanto antes abordemos nuestras dificultades o miedos mayor éxito y, sobre todo, calidad de vida. Trabajar con niños es muy gratificante, ya que aportan mucha frescura y creatividad al proceso terapéutico y me parece clave para prevenir dificultades en la adolescencia y la edad adulta.

Somos un herbolario para personas y animales, y es frecuente que muchos padres nos comenten que se encuentran un poco perdidos a la hora de enseñar a sus hijos cómo comportarse con los animales tanto los que conviven en casa como con los que se pueden encontrar en la calle, ¿podrías dar algunos consejos generales?

Convivir con animales es una gran oportunidad de aprendizaje para los niños. Con ellos aprenden a responsabilizarse, a respetar las necesidades del otro y a amar la diferencia. Si conviven en casa con animales deben observar las señales que da el animal para avisar de que su paciencia se está agotando, fomentar su interacción bajo la supervisión de un adulto, promover que construyan un vínculo y, si es, preciso poner límites al niño o al animal.

Una pauta básica sería que cuando encontramos un animal en la calle, lo primero que hagamos sea preguntar al dueño antes de acercarnos y tocarle, ya que desconocemos la reacción que esto pueda generar. No se trata de inculcar miedo, sino respeto. Hay que procurar que los niños no sean  impulsivos en el encuentro. Primero deben observar y, después, acercarse poco a poco. Si el animal no quiere relacionarse, no hay que forzarle, así evitaremos situaciones desagradables que puedan llevar a desarrollar un  miedo.

El miedo a los perros, sobre todo a los de tamaño mayor, se da en algunos niños tras algún incidente o, incluso, sin que haya ocurrido nada. Aunque cada caso tendrá, por supuesto, sus particularidades, ¿qué esconde, en su opinión, ese miedo a ciertos animales?

El perro es un animal muy común, por lo que tenerles miedo puede resultar muy incapacitante para la persona que sufre este temor. En ocasiones, en un intento de proteger a nuestros hijos ante un peligro, les trasmitimos nuestro propio miedo. Así, para evitar las consecuencias que imaginamos respecto al ataque de un perro grande a un niño, los adultos pueden tomar el control de la situación sin dar lugar al niño a enfrentar esos encuentros y, como consecuencia, pueden quedar registrados como amenazantes. Hay que entender que los códigos de relación con perros son distintos a las relaciones entre humanos y muchas veces los desconocemos, por lo que la interacción se vive como imprevisible, lo que genera incertidumbre y cierta angustia. Es el caso, sobre todo, de las interacciones con perros de mayor tamaño donde se valora la imposibilidad “real” de hacerles frente. Si el miedo deriva de un incidente con el animal se han de fomentar encuentros que resulten neutros o satisfactorios.

“La acupuntura estética facial es un tratamiento natural que reduce los signos del envejecimiento”, Teresa Mejía, acupuntora y experta en shiatsu y kobido

 

Teresa Mejía es terapeuta especializada en medicina tradicional china que colabora con Herbolario Sol de invierno. En esta entrevista nos explica su visión de la acupuntura y, sobre todo, de sus efectos estéticos.

Parece que todo el mundo sabe lo que es la Acupuntura hoy en día, pero ¿podrías darnos una definición?
Es cierto que muchas personas saben ya que la Acupuntura es la parte principal de la llamada medicina tradicional china, pero quizás no sabrán que es el sistema médico integrado más antiguo del mundo, con más de 4.000 años de antigüedad y experiencia clínica. En Occidente se considera actualmente como parte de las medicinas tradicionales complementarias definitivas por la Organización Mundial de la Salud.

Para la medicina tradicional china, la salud está ligada al libre fluir del “chi” o energía vital que recorre y nutre el organismo de las personas. El “chi” regula el equilibrio espiritual, emocional, mental y físico; en definitiva, su salud.



¿Cómo es una consulta de acupuntura?
Cuando se plantea un tratamiento, ya sea por acupuntura, moxibustión o masaje energético, el objetivo es restaurar el equilibrio perdido de las energías del paciente, de su “chi”. Para ello se elabora un diagnóstico que, según los criterios de la medicina tradicional china, incluye una historia clínica detallada donde también se reseña el color de la tez del paciente, el estudio de su lengua, la observación del tono de su voz, de su actitud corporal y la valoración de sus gustos, colores y sabores. También se estudian los pulsos que recogen las impresiones que registra la energía de cada parte del organismo. Este conjunto de información da las pautas para la elaboración de un tratamiento personalizado que incluye tres enfoques: el origen del desequilibrio, la enfermedad concreta y la prevención.

“La técnica metamórfica libera bloqueos energéticos de la etapa prenatal”, Elena Jiménez, psicóloga

Ejerces como psicóloga clínica desde hace 20 años, ¿cómo y por qué empezaste a trabajar con la técnica metamórfica?

Tuve la posibilidad de hacer un curso de Técnica Metamórfica y al ir recibiendo yo misma los masajes por parte de mis compañeras, puede ir experimentando  cambios en mí y liberando emociones de una forma muy sencilla, fácil y reparadora. Empecé dando masajes a mis hijos, amigas y después ya decidí comenzar a nivel profesional,  observando que se iban produciendo cambios positivos.

¿En qué consiste realmente esta terapia?

Consiste en un suave toque de los pies, las manos y la cabeza, a modo de masaje, haciendo especial énfasis en la cara interna del pie, que es la zona refleja de la columna vertebral, el principal canal por donde circula la energía vital de la persona. Acariciando esta zona podemos liberar bloqueos energéticos de la etapa prenatal e ir iniciando una transformación en nosotros mismos.

Técnica metamórfica: el valor de lo sutil

 

El llamado masaje metamórfico es realmente una técnica vibracional que se aplica con las manos, casi como si fueran caricias, que actúan sobre el cuerpo energético que rodea el cuerpo físico. Así, el catalizador (el “masajista”) consigue que la energía vital fluya libremente eliminándose bloqueos y resolviendo patrones atascados que serían la raíz de muchos problemas de salud.

Esta técnica fue desarrollada por el naturópata y reflexólogo británico Robert St. John en los años sesenta y se centra en los meridianos de reflexoterapia de los pies, las manos y la cabeza, que corresponden a la columna vertebral y, a su vez, a la encarnación, la gestación y el nacimiento de la persona.

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